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Singer, mejorando lo inmejorable


¿Mejorar un Porsche?, ¿Y lo hace el cantante de una banda de rock de los noventas?... No es fácil de creer, pero Rob Dickinson lo soñó y desde hace casi una década empezó lo que hoy se convertiría en uno de los más relevantes íconos, hablando de restauración y modificación.

Fundar uno de los talleres de diseño con mayor impacto en el mundo de vehículos modificados y más aún, concentrado en una marca y un modelo tan conservador como el Porsche 911, no parece una tarea fácil cuando se trata de lograr una pieza inspiradora, arriesgada y hermosa.

La carrera de este gran entusiasta, empezó cuando decidió estudiar diseño automotriz en la Universidad de Coventry, en el Reino Unido. Al graduarse trabajó con Peter Stevens diseñador del McLaren F1 y también con Julian Thompson creador del Elise en Lotus. Sin embargo, durante la década de los noventa abandonó los carros y sacó adelante uno de sus primeros y grandes proyectos con la música, convirtiéndose en el cantante líder de la banda de rock Catherine Wheel, hay que resaltar que Rob, es primo de Bruce Dickinson, cantante del grupo de metal inglés Iron Maiden.

Quince años más tarde y luego de viajar por el mundo con su guitarra al hombro, Dickinson llegó con su banda a Los Ángeles, ciudad donde aún reside, pudo comprarse su primer Porsche, un 964, que no es otra cosa que la denominación interna de los 911 producidos entre 1989 y 1994, y mientras trabajaba en sus producciones como músico, empezó a dar rienda suelta a sus ideas como diseñador. Logró algo tan mágico que actores, músicos, artistas y otras personalidades querían comprar, unas modificaciones a esa carrocería de 911.

Inmediatamente dio de qué hablar, y fue tanta la insistencia de comprar su carro, que empezó a decir “no puedes comprar el mío, pero te puedo fabricar uno...”, y a partir de ahí arrancó lo que hoy se llama Singer Vehicle Design, compañía que ampara legalmente cada diseño y que a sus cortos diez años es tal vez, uno de los referentes más importantes históricamente hablando, en modificaciones de carros.

El nombre, es un posible tributo a su carrera como cantante y al extraordinario ingeniero de carreras de Porsche, Norbert Singer quien trabajó en innumerables desarrollos y llevó a la victoria a aquel famoso 917 de los setenta en las 24 horas de Le Mans y a otros tantos títulos, hasta la década de los noventa.

Dentro del taller, se producen majestuosas piezas, que hoy por hoy pueden arrancar desde los trescientos mil y llegar a los ochocientos mil dólares.

Todo arranca con un variado menú, hay entre cuarenta y cincuenta opciones diferentes para personalizar cada 911, que es hecho a medida de los caprichos de su propietario, porque además lo hacen partícipe del proceso, ya que cada proyecto tiene su propia personalidad.

Los interesados deben proveer el 964 que se va a modificar, bien sea coupé o Targa. Se desmantela hasta quedar literalmente en los huesos, porque varias de las partes de la carrocería que se quitan descansan para siempre. Dickinson las ha reimaginado y ha mejorado sus líneas para darle ese nuevo aire y poder empotrar esos estupendos rines de 17” sin que desentone en absoluto.

Todos los rastros de la pintura original son eliminados y el chasis entra a un proceso de refuerzo para recibir los nuevos paneles, algunos en fibra de carbono.

El motor, por supuesto refrigerado por aire, es desarmado y modificado meticulosamente a mano para lograr ofrecer tres variantes, dependiendo de los requerimientos de potencia de cada cliente, 300 hp y 350 hp en 3.8 litros y 390 hp en el motor de 4 litros respectivamente, acompañados de un header en acero inoxidable que termina en todo un sistema de escape de color gris titanio mate, recubierto en cerámica.

En Singer, los detalles verdaderamente marcan la diferencia, y es que para su fundador, cada sistema que compone al 911 reimaginado, tiene que ser tan bueno como sea posible, el dinero realmente no es un asunto a tener en cuenta, quien está en la capacidad de pagar el costo de mejorar un Porsche, apreciará ese nivel de perfección.

En la mente de Rob Dickinson siempre ha estado el 911, y no es para menos, a la edad de 5 años mientras pasaba unas vacaciones en Francia junto a su familia, viajaban en un Volkswagen Escarabajo y fueron sobrepasados por un Targa de la época, la emoción de su padre no se hizo esperar y como un virus, de los más fuertes, la pasión por este deportivo se inoculó en su hijo para siempre.

La restauración continúa y las opciones del menú siguen apareciendo, tren de potencia optimizado, un control de cambios renovado y tres opciones para elegir en la configuración de la transmisión, incluido un sistema de tracción en las cuatro ruedas.

Todo el cableado eléctrico es reemplazado por tecnologías de punta, que incluye una unidad electrónica de control del motor que trabaja en conjunto con un sistema de distribución de potencia de MoTec que remplaza el uso de relevos y fusibles convencionales, simplifica los cableados y adiciona confiabilidad.

En cuanto a la iluminación, han renovado los faros principales y han adicionado un par de Bi-Xenon de Hella, los viejos plásticos se remplazan por nuevos policarbonatos y opcionalmente vienen dos exploradoras también Hella.

La suspensión es renovada y con altura ajustable, tiene la opción de montar una deportiva para alto desempeño que puede incluir unos amortiguadores Öhlins. En cuanto a los frenos, Brembo pone las mordazas y puede elegir entre dos opciones dentro de las que se encuentran unos frenos provenientes del 993 Twin Turbo, con discos perforados de 322 mm y unos frenos cerámicos con discos perforados en carbono. En ambas opciones puede adicionar refrigeración, que proviene de las modificaciones hechas a la defensa delantera y a las entradas de aire en general.

Los rines son forjados en aluminio para darle buena resistencia y bajo peso, son de 17” y se inspiran en el estilo de los Fuchs de los setenta, clásicos diseños que se complementan con diferentes opciones de pintura para cada personalidad.

En el interior, las opciones se abren como una baraja de naipes, rememoran a la perfección los deportivos de los sesentas y setentas, desde múltiples tipos de cuero y colores, hasta el tipo de sillas con diferentes propósitos, eso sí, todas con ajustes eléctricos de posición, hasta en el apoya cabezas. Usa para las sillas y parte del tablero, un tejido distintivo propio, unas tiras entrelazadas que al llevar diferentes tonos crea una trama incomparable que se complementa con las arandelas de color plata.

El tablero de instrumentos, equipa 5 manómetros fabricados especialmente para Singer, velocímetro, tacómetro, nivel de combustible y aceite, temperatura y presión de aceite, y no puede faltar el clásico reloj. Algo particular, es la elección del color del tacómetro, que logra contrastar de maravilla con el tapizado.

El habitáculo del motor y el maletero llevan el mismo color y terminado del exterior, sólo que adicionalmente, incorporan apliques en cuero con costuras en forma de rombo que complementan y dan un toque único a cada pieza.

Y por último la pintura del exterior, más de setenta y cinco colores creados especialmente para no olvidar de donde proviene esta máquina, y para que por supuesto, no se parezca a ninguna otra.

Está claro que para Robert Dickinson la perfección si existe y ha pasado su vida buscándola, viviéndola, creándola y de qué manera. A sus 53 años, ha logrado establecer un nivel difícil de alcanzar para los que se encuentran en la industria de las modificaciones, porque lo que hizo este genio, fue crear un ícono partiendo de uno ya existente y aparentemente inmejorable.

Me encantaría encontrar en mi país, un loco arriesgado y obstinado que viva la vida de esta forma y por supuesto, nos regale a los amantes de los carros piezas de este calibre. Sigo en la búsqueda de lo que un día me propuse, encontrar las historias, las buenas historias.

Fotografías tomadas de Singer Vehicle Design®


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